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LOS TRAGASAPOS por Francisco J. Fernández-Pro

LOS TRAGASAPOS por Francisco J. Fernández-Pro
octubre 23
13:22 2016
Fco. Fernández-Pro

Fco. Fernández-Pro

Una de las cosas por las que dejé la política fue porque, con el tiempo, me di cuenta de que quien no está dispuesto a “tragar sapos”, no sirve como político; y, la verdad, es que nunca tuve demasiada vocación de tragasapos… para eso hay que tener mucho estómago y a mí todo se me va en barriga.

Quizá por esta -demasiado frecuente- parrillada de sapos, es que la mayoría de los ciudadanos tengan a los políticos por hipócritas; y quizá, también por esta misma razón, mientras más extremista es la postura política que se practica –por un lado o por el otro-, se sufre más de hipocresía. De esta forma, sucede que no hay nadie que se parezca más a un fascista (por la derecha) que un antifascista (por la izquierda): los métodos son idénticos, sus contradicciones las mismas.

Esta semana pasada, se han producido dos acontecimientos que me han hecho reflexionar sobre este asunto: por un lado, los estudiantes violentos que reventaron la conferencia de Felipe González y, por otro, las declaraciones de Ana Colau sobre el fallo del TC respecto a las corridas de toros.

En el primer caso, resulta increíble que en una Universidad (Templo de la Razón), puedan vivirse momentos de tal violencia, gritos y ofensas contra un invitado a quien –con estos métodos fascistas de presión- se le boicoteó el derecho democrático, civilizado –y yo añadiría que divino- de usar la Palabra.

En el segundo, resultan patéticas las palabras en boca de Ana Colau, la alcaldesa barcelonesa, cuando reta al Tribunal Constitucional por su fallo en favor de las corridas de toros; porque esas palabras fueron, literalmente: “diga lo que diga el TC, nosotros defenderemos los derechos de los animales”… ¡Hay que tener cara y estómago “pa reventá”!

Cuando en 2012 se prohibieron en Cataluña las corridas de toros, los grupos antitaurinos (con la señora Colau a la cabeza), aceptaron en el mismo acto, que se mantuvieran los “correbous” (corretoros),  por ser festejos taurinos reconocidos como autóctonos y argumentando, para ello, que en estas fiestas a los toros no se les da muerte. Eso sí, la mayoría acaban quemados, ciegos o apaleados e incluso muchos –“accidentalmente”- mueren ahogados o infartados debido al estrés, ya que son espectáculos basados en el fuego, el agua o la fuerza.

Con el “embolat” se usa el fuego en los pitones, a los que se les ponen antorchas o se les unta con material inflamable o alquitrán. Luego se suelta al animal que, aterrorizado al ver su cabeza envuelta en llamas, cabecea –loco- intentando desprenderse del fuego, mientras el líquido ardiendo o las brasas le queman los ojos, el morro y el cuerpo (a veces, para aumentar el espectáculo,  lo que se colocan en los cuernos, son fuegos artificiales).

En el caso del “toro ensogado” (“capllaçat”), con los cuernos atados, el animal es arrastrado violentamente por las calles. Las cepas de los pitones sufren graves traumatismos y los músculos del cuello, profundos desgarros.

En los “Toros al mar”, las reses son perseguidas y acorraladas hasta que se caen al agua desde el muelle, cuando resbalan o son ellas mismas las que se arrojan, buscando escapar de sus perseguidores. En algunas ocasiones el animal muere ahogado.

En cuanto a “Los encierros” que se llevan a cabo en Cataluña, tanto toros, como vacas o vaquillas, recorren las calles recibiendo golpes de los participantes con palos o varas, provocándose heridas y fracturas al golpearse o resbalar, hasta llegar a la plaza donde son capeados. A veces el animal muere de agotamiento o por infarto debido al estrés y al sobreesfuerzo.

Por eso califico de patéticas las palabras de Ana Colau o ¿qué parte no hemos entendido de su desafiante ““diga lo que diga el TC, nosotros defenderemos los derechos de los animales”?

No tengo ninguna duda: es la misma hipocresía, los mismos métodos violentos de presión, la misma filosofía manipuladora, la misma falta de conciencia ética, el mismo estómago de tragasapos.

Lo más parecido a un fascista, es un antifascista.

 

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2 Comentarios

  1. JUBILADO
    JUBILADO octubre 23, 22:02

    No negaré la falta de empatía que me produce esta señora, y sobre todo el partido que la sustenta, su discurso basado en la superioridad moral, sobre los que no pensamos como ellos, el uso de la demagogia barata en sus mensajes, y mas concretamente su desprecio nada disimulado hacia nuestras Fuerzas Armadas, que como sabemos es recurso fácil para ganar adeptos.
    Dicho esto y declarándome contrario a todo espectáculo que se base en el sufrimiento de cualquier ser vivo por diversión, le recuerdo que el pronunciamiento del Constitucional contrario a la prohibición lo ha sido gracias al la declaración por la vía rápida de todos conocida, por parte del Ejecutivo, de considerar los espectáculos taurinos como “bien de interés cultural” Pero aún así, lo que toca es acatarlo.
    Por ultimo, una reflexión; en Canarias, hace años que se prohibieron este tipo de espectáculos y que yo recuerde no se tuvo una reacción tan furibunda ni se consideró un ataque a la españolidad ni a lo que ello representa.
    Un cordial saludo, D. Francisco

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  2. Paco Fernández-Pro
    Paco Fernández-Pro octubre 25, 13:59

    Estimado amigo, me alegro de leerlo después de tanto tiempo. Espero que todo esté bien.
    En cuanto a su comentario, me parece muy ajustado y, como siempre, muy reflexivo. Me ha parecido especialmente interesante su apunte a lo ocurrido en Canarias donde, por su geografía, su Historia, sus condiciones especiales, nunca arraigó un espectáculo que, en otras zonas del Estado, acabó conociéndose como la Fiesta Nacional.
    Un saludo muy cordial.

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