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BASURA FEMINAZI por Francisco J. Fernández-Pro

BASURA FEMINAZI por Francisco J. Fernández-Pro
junio 20
17:57 2022
Fco. Fernández-Pro

Fco. Fernández-Pro

Cada vez me parece más patética la involución que el admirable movimiento Feminista –¡tan necesario y oportuno en su época!-, ha sufrido en manos de estas feminazis excluyentes y ambiciosas a las que, únicamente mueve -aunque tanto intentan disimularlo- sus complejos adquiridos, sus agravios contra el varón, los intereses que su victimismo les renta y ciertas ambiciones personales que, de otra forma, nunca verían satisfechas.

Por supuesto, vaya por delante que, cuando concreto Feminazi, no me estoy refiriendo al Feminismo que ha luchado -y lo ha hecho bien- para que las mujeres obtuvieran el reconocimiento de los derechos y capacidades que, hasta hace poco, estaban reservados exclusivamente para los hombres. Cosa que -¡por fin!- ya se consiguió en nuestro país y que, ojalá, pudiera implantarse en la mayoría de países en los que, todavía, resulta una utopía.

Personalmente, participé en el Feminismo porque me enseñaron en una Sociedad donde el papel y el respeto a la mujer resultaba primordial y viví rodeado de mujeres “jabatas”. Lo viví porque compartí, con muchas y muy buenas amigas y compañeras, mis estudios, mi trabajo y mi vida. Tenía que compartirlo a la fuerza, porque mi esposa -una mujer-, no sólo es mi mejor Amiga, sino la persona a la que más admiro por su capacidad de trabajo, su paciencia, su prudencia y su sabiduría; porque tengo cuatro hijas guerrilleras a más no poder, a quienes les inculqué, desde muy pequeñas, que debían formarse y prepararse bien para que nunca tuvieran que depender de ningún hombre (ni siquiera de mí).

Fui activista de ese Feminismo cuando propuse en el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Écija, que se sustituyera en todos los documentos oficiales, el término “Hembra” por el de “Mujer”. Lo fui cuando, acabado de aterrizar en el Gobierno Municipal -en el verano de 1995- propuse, en mi primera Mesa de Contratación que, excepcionalmente, pudiera valorarse como mérito laboral el hecho de tener menstruación… porque, sólo así, podríamos cubrir las dos plazas vacantes con las dos primeras celadoras en el Hospital Municipal de San Sebastián; acabando -de un plumazo- con la costumbre, indeseablemente arraigada en esta Institución, de no contratar a mujeres celadoras. Lo fui, también, cuando voté a favor del reconocimiento y la inscripción en el Censo, de las parejas de hecho homosexuales. Lo fui, cuando defendí en los Congresos del PA, la consideración de todos los militantes andalucistas según sus méritos y capacidades individuales, independientemente de su sexo.

Pero no fui solo. En toda esta lucha de años, tuve delante o a mi lado, a compañeras de extraordinario valor político e intelectual que me enseñaron, me ayudaron y me impulsaron muchas veces hacia el Feminismo real: desde mis entrañables amigas María del Mar Calderón, Mari Luz Méndez o Gloria Blanco, a mujeres tan inolvidables para mí como María Gracia Rabanal o Conchi Sarmiento, pasando y acabando con activistas destacadas como Asunción Raudona o poetisas admirables y vindicativas como Silvia Graciela López, Ivonne Sánchez Barea o Carmen Fernán-Gómez.

Pues bien, todo esto para dejar una pequeña reflexión que hoy se me hace necesaria: La diferencia entre Feminismo y Feminazi radica, precisamente, en su distinta filosofía. El Feminismo, en el que creo y por el que trabajé, es la lucha por la inclusión de la mujer en la sociedad y, de manera general, por la igualdad de género. Sin embargo, el movimiento Feminazi implica la segregación de géneros por la radicalización, la existencia de un grupo que se considera superior al otro, pudiendo abusar de él.

Dicho esto, creo que lo que está ocurriendo en el caso de Mónica Oltra, sólo se entiende desde el concepto Feminazi. Ignorar  los informes de la Justicia y no querer reconocer el agravio a una menor, omitir la defensa de los derechos de una niña por mantener una poltrona contra viento y marea, es una pura locura, un acto de esquizofrenia… y no sólo el que realiza Oltra, sino el de todos los integrantes de asociaciones y partidos políticos que callan, que no se pronuncian, que miran para cualquier otro lado, que intentan justificar lo injustificable. Esto sí que le hace muchísimo daño a ese Feminismo que dejó de serlo cuando en España se produjo el abordaje de las hembristas a pecho descubierto.

Por eso, muchos -como yo- llevamos tiempo desilusionados y temerosos, porque -después de tanta lucha- si no callamos, somos acusados de machistas y fascistas… Pero la realidad del cada día, es bien distinta: lo que antes era Feminismo, esta gente lo está acabando de reconvertir en basura feminazi.

 

 

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