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A MARCELINO por Francisco J. Fernández-Pro

A MARCELINO por Francisco J. Fernández-Pro
enero 07
09:31 2014
Francisco J. Fernández-Pro

Francisco J. Fernández-Pro

Hace unas horas Marcelino quiso morirse; supongo que, para que la muerte no lo cogiera de improviso… y lo consiguió. Pero su muerte (casi anunciada y tan temida desde hace tiempo) a quienes ha pillado realmente desprevenido ha sido a nosotros; por eso yo me quedé sin palabras todas estas horas.

Un montón de cosas habría que decir de Marcelino, y por eso, quizá, no quepa ninguna, no salga ninguna al encuentro, no quieran venirse… o quizá es que –como decía alguien entrañable para mí- un suicidio es un acto que nos despoja a todos, y el de un Hermano como él, ya no sólo nos despoja de la presencia del Amigo, sino de todos nuestros actos, de todos nuestros gestos, de todas estas palabras que quedan inacabadas y que nos trae la más terrible de las preguntas: ¿Qué más pudimos hacer?…

Aparte de esto, hoy sólo pude escribir unos versos muy breves (los que me dejaron tanto vacío), no a modo de Epitafio (que los epitafios son para los que se van y Marcelino nunca acabará por irse), sino como un homenaje al Hermano que me huyó y me sale como a bote pronto y como una  válvula de escape a este dolor que hace memoria y me permanece y me jode a jirones el alma, mientras las horas de este nuevo año siguen pasando…

Te lo dije, Hermano, te lo dije:
te dije que no eras dios,
que era mejor ser un Hombre, un Poeta,
volar para hallar estrellas, no para crearlas;
pero tú te empeñaste en volar más alto,
sin pensarlo, y sin aliento casi -estoy seguro-
y sin alas,…
pero llevándonos a todos en los bolsillos.

Estrellaste tus horas y el alma nuestra
en medio de ese patio que tanto me gustaba.

Querido Hermano, tu mutis por el foro
me jodió como sólo se jode a quien se ama:
te fuiste hoy –estoy seguro- para que el dolor reciente por ti
nos durara un año entero solamente…
No te diste cuenta -como casi nunca te la dabas-
de que un dolor así, para quien ama, dura la Vida.

tu Hermano…

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13 Comentarios

  1. Luis Candelas
    Luis Candelas enero 07, 09:55

    El suicidio es algo humano y sólo humano (incluso el de los escorpiones es falso) y hay que tener mucho valor para llevarlo a cabo, como bien saben mis queridos bipolares y depresivos profundos. Y está mal visto porque nos han educado para ello, para no disponer de nuestro propio cuerpo los representantes de aquellos poderes que no se cortan en disponer del cuerpo ajeno. La luz de la razón, de la cultura, produce monstruos. Mi respeto a los desesperados y mi desazón, como dice Paco, por no haber sabido llevar esperanza a quien la necesitaba.

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    • Paco Fernández-Pro
      Paco Fernández-Pro enero 07, 21:18

      Querido Amigo mío, tú que tanto afecto le tenías también y que conocías perfectamente su calvario, sabes que este dolor que sentimos, no sólo es profundo,sino justo (porque, es curioso, pero cuando el el dolor que sentimos tiene tanto de justo en nuestra memoria, puede llegar a ser un dolor que nos alivia…)

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  2. JUBILADO
    JUBILADO enero 07, 16:56

    Hermosas palabras y tremendamente emocionantes, Sr. Fernandez-Pro Magnífica prosa. No se yo si tendría temple para escribirlas, si fuera mi caso. ¿Hermano, de sangre?…. Que duro.
    Lamento su dramática pérdida.
    Animo y un saludo.

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    • Paco Fernández-Pro
      Paco Fernández-Pro enero 07, 21:00

      Muchísimas gracias, por sus letras.
      Marcelino era mi Hermano, porque así llamo al que es más que un Amigo para mí. Nos conocimos hace más de 30 años y compartimos un millón de cosas buenas y un millón de cosas malas, pero sobre todo compartimos versos y esperanza… hasta hace justo siete días, cuando -antes de finalizar el año- decidió, sencillamente- acabar ya con todo lo que le dolía (y era mucho, muchísimo…)
      Ya ha descansado en paz y eso es lo único que me alivia un poco.
      Un abrazo y muchísimas gracias.

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  3. Gadista
    Gadista enero 07, 17:16

    Paco hermosa semblanza la que haces a Marcelino Fernández Piñón. Como bien dices, ya llevaba algún tiempo queriéndose marchar y dejarnos; al campo no se le pueden poder puertas. Él quiso ser libre hasta para irse cuando le conviniera: así lo ha hecho, dejando tu alma destrozada, porque quizás, no estuvo a la altura de sus cirtunstancias. Gracias por ser como eres. Un saludo cordial.

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    • Paco Fernández-Pro
      Paco Fernández-Pro enero 08, 00:39

      Amigo Gadista, gracias por tus letras y por tu aprecio, pero déjame decirte que yo creo, firmemente, que hay muchas veces que las circunstancias no sólo pueden con nosotros y nos vencen y nos trituran despiadadamente, sino que llegan a nublarnos cualquier sentido (hasta el más fuerte de ellos, el de la superviviencia), para lanzarnos a un abismo al que ya llegamos con todas esas circunstancias a cuestas, pero sin nosotros…
      En el prólogo del primer libro de Marcelino, escribí que el hombre era un cadáver con una esperaza a cuestas. Cuando la esperanza nos falta, sólo nos queda el vacío. Por eso sé, querido amigo, que a Marcelino no le pudieron sus circunstancias, porque cuando sus circunstancias expulsaron a su esperanza, él ya no estaba…
      Un abrazo grande.

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  4. Susa Martin
    Susa Martin enero 08, 00:31

    Esa foto, mi querido Paco, es mía, la has robado de mi facebooc, puedo regalarte algunas más, la hice en el Curri, en la última salida que Marcelino y yo hicimos, unos 15 días antes de su muerte. Yo se bien lo que él sentía,lo he visto llorar muchas veces impotente en ese cuerpo que se había convertido en su prisión. Me decía ” Susita ayúdame” y yo le contestaba ” no puedo ayudarte a morir, solo a vivir. y te prometo que estaré contigo siempre, que nunca saldrás de tu casa , que morirás aquí”. Yo encontré su cadáver la mañana del 31, cuando fui a llevarle sus pastillas, yo lo encontré en ese charco de sangre. Yo mejor que nadie se como se sentía, yo intentaba consolarlo, muchos de sus supuestos amigos no llamaban, ni aparecían desde hacía meses, algo inaudito en una época de de tantos adelantos, un mensaje, un whatsapp, una llamada… . Yo sí sabía de sus ganas de terminar con su vida. Y ahora lo siento en mi, porque mi conciencia está tranquila, yo le entregue todo cuanto pude y creo que fue feliz conmigo, eso me hace sentirme fuerte. Hablo con él, lo siento en mi. Han sido los momentos más felices de mi vida. Era mi gran amor.Es mi gran. amor

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  5. Paco Fernández-Pro
    Paco Fernández-Pro enero 08, 14:55

    Querida Susa, es curioso cómo se las apaña el destino muchas veces para meternos en líos indeseados y, sobre todo, para hacernos quedar mal con quien tanto queremos. Aunque te parezca mentira, me juzgaste mal. Las cosas, si no se consideran en todos sus matices, pueden parecer lo que no son. Esta fotografía de Marcelino no la colgué yo, sino nuestro querido Amigo Juan Palomo, Administrador de la página.
    Por mi parte, te confieso que soy un ciberpatoso (todo el que me conoce lo sabe), sólo utilizo el hotmail y porque no tengo más remedio; pero ni entro en el “facebook” -si no es que alguien me da un toque reclamándome (y en el que estoy porque una de mis hijas me quiso enganchar)- y ni tengo, ni entiende de otra “guasa” que la que me regala el entendimiento; y, si esto es así, no te digo nada sobre moverme por esas latitudes, subiendo y bajando imágenes o textos o yoquesequé (que ahora, por mor de las nuevas tecnologías, todo se sube y se baja, y se dice y se desmiente, de una forma súbitamente espantosa)
    Sé lo que has sufrido, querida amiga, y me imagino lo que has amado para haber vivido lo que viviste. Me alegra que haya sido tanto como para que ahora te reconforte la presencia permanente de Marcelino. Ojalá que ese Amor grande y esa presencia, continúen en ti. Por mi parte, te diré que tengo muchas fotografías suyas (fueron más de treinta años de vida juntos…), pero te aseguro que, a pesar de las circunstancias, del destino y de que sigo escribiendo versos con una pluma, no necesito ninguna imagen para recordar cada uno de sus gestos o su tono de voz o la paz de su mirada cuando la tuvo, porque ni los días terribles de hospital, ni los muchos de sobresalto, ni los de discusiones interminables, ni los de dolor-mitad-por-mitad y, mucho menos los días en blanco que pasaron, podrán borrar en mí lo mucho que supimos compartir mientras nos derramábamos tal como éramos.
    Un beso grande, querida amiga.

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  6. Rosario
    Rosario enero 09, 11:40

    Querido amigo Paco, me gusta este homenaje que le haces a Marcelino. En las pocas tertulias poéticas que compartimos juntos, se palpaba el cariño y la admiración que sentías por él, igual que se palpaba el cariño y la admiración que él sentía por ti. Cuando supe de su muerte sentí una punzada en el pecho, pues se nos iba un gran poeta y por lo poco que le pude conocer, una gran persona. Lástima que por la lejanía no pude acudir a su funeral.
    Tengo la gran suerte de poseer varios de sus libros dedicados de su puño y letra, cosa que me hace feliz. También poseo un precioso dibujo suyo que tuvo la deferencia de regalarme.
    Un abrazo, Paco.
    Rosario

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    • Paco Fernández-Pro
      Paco Fernández-Pro enero 09, 14:35

      Querida Amiga Rosario, recuerdo perfectamente el primer día que te llevé a su casa: tu natural timidez a la llegada y tu sonrisa amplia y feliz a la salida. Recuerdo no sólo las veces que compartimos tertulia con él, sino las muchas veces que Marcelino y yo leimos tus poemas sin ti (la emoción que ambos sentimos, leyendo el poema que me enviaste cuando murió tu nuera)
      Querida Amiga, él te admiraba tanto como yo; ambos agradecíamos a nuestro hermano Manolo Díaz Baena tu conocimiento, y ambos nos referíamos a ti como la nueva Señora de la Poesía Ecijana.
      Ahora, igual que él se ha quedado con todos nosotros; estoy seguro que a nosotros nos llevó con él adonde fue.
      Un beso grande desde tus torres.

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  7. mareina
    mareina enero 19, 19:10

    Gracias Paco , por el comentario y poema dedicado a Marcelino. Gran persona, que a todos los que de alguna u otra forma lo conocimos, siempre nos pareció una persona culta, inquieta, creativa y muchas otras cosas que siempre nos quedará como recuerdo a los que lo conocimos.
    saludos.

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  8. Paco Ramírez
    Paco Ramírez enero 20, 23:26

    Desgarradores vuestros testimonios. Paco, vuelvo a decirte lo mucho que lo siento. Os he visto algunas veces juntos, y siempre me quedaba la impresión de que estábais disfrutando los dos, con vuestras miradas cómplices, vuestras bromas; como la de la presentación de ¿”Teselas para un mosaico”?,tú de Sancho, Marcelino de Quijote, importandoos un pimiento lo que pensáramos los que allí estábamos. Siempre siento un poco de envidia ante esas amnistades.
    Susa, no te conozo pero es como si hubiera estado a tu lado cuando encontraste a Marcelino muerto. Nuestros muertos siguen vivos dentro de nosotros. Cuando los recordamos, nos producen una mezcla perfecta de dicha y dolor.
    Sigamos disfrutando de ellos.
    Un fuerte abrazo para los dos.

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    • Paco Fernández-Pro
      Paco Fernández-Pro enero 21, 20:42

      Querido amigo Paco:
      ¡Cuánto me has recordado de aquel momento! En efecto, fue en la presentación de mi libro “Teselas para un mosaico”,en el que hago semblanza de Marcelino con el relato que titulé “Don Quijote del Piñón”.
      Se nos ocurrió presentarnos de esa guisa y,a sus palabras, yo respondí con estas (que he rescatado de mi archivo):
      “…… Y Pues ahora, Hermano Marcelino:… siendo alucinado confeso, permitidme que me dirija a vuesa merced, para agradecer con las mías vuestras hermosas palabras; que si personaje de mi libro os consideráis vos, mucho más lo soy yo dél, porque en él vivo, él me vive y dél me sirvo.

      A más de estas razones –que de por sí bastarían-, hay otra de mayor enjundia y de más valor para mí: y es que habiendoos nombrado en este libro como Don Quijote del Piñón (que por tal Caballero os tengo), hermanado estoy con vos en esta Sagrada Orden de la Caballería Andante y con vos comparto este sin par empeño de los alanceadores de molinos; ya que, aún siendo mis trazas más de Sancho que de Quijote, voto al cielo si no es cierto que mi alma y mi pensamiento están más en el oficio de defender a los débiles, remediar los males, deshacer los entuertos y acudir a los menesterosos, que en el de procurarme la holganza de los pusilánimes, la seguridad de los cobardes y la cómoda rutina de los días… y a fe mía que, tanto es verdad lo que os digo que, a pesar de mis hechuras (que no dejan de ser apariencia y sólo los locos y los villanos la pesan al oro, los unos por locura y los otros por avaricia), bien se cuidaron siempre los muchos malandrines que acechan esta tierra nuestra, de la punta de mi lanza y el filo de mi espada;…
      ¡Ea, pues, Hermano Marcelino!, tome vuesa merced todas sus ilusiones pendientes y, con nuestras lanzas en ristre -¡viejas, molidas y remendadas, más igual de certeras que las de Amadis o Esplandián!-, vayamos como siempre lo hicimos -codo con codo-, a luchar en favor de tantos necesitados, doncellas fermosas cual galateas y honrados y gentiles hombres (¡que haylos y muchos!), contra todos esos gigantes camuflados, brujos de conciencia, villanos de negociados y malandrines de alma, que entre tantas y tan altas torres ya nos aguardan…”

      Nos queríamos, Paco, y no es que no nos importara la gente; es que siempre nos gustó servirla como creíamos que debíamos hacerlo.

      Un abrazo grande.

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