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LA GRIPE por Francisco J. Fernández-Pro

LA GRIPE por Francisco J. Fernández-Pro
enero 15
10:23 2017

El año comienza griposo y yo he andado un poco ausente. Aparte del ataque del virus, me he tomado las vacaciones en plan sabático (que para eso son las vacaciones, digo yo): no he escrito nada: me he limitado a toser un montón, a leer y, sobre todo, a disfrutar de los míos todo lo que pude.

El año pasado acabó y comenzó el año nuevo, con un frío que cala; pero más me fastidia el que veo que sufren los refugiados que han llegado hasta Grecia y el este de Europa. Veo las colas de hambrientos, esperando un plato de comida (me acuerdo las veces que escribí de los de nuestra guiropa) y siento la ira de la impotencia porque, subconscientemente -irremediablemente- siempre tengo la misma pajolera ocurrencia: ponerle la cara de mis hijos a los niños que veo sufrir.

El Mundo anda griposo, el virus ha invadido la conciencia colectiva y está haciéndola papilla. No nos valen los remedios caseros excluyentes, ni los manidos golpes de pecho, ni los que nos apuntan los vecinos compungidos que nunca se aplican el cuento. La gripe tenemos que vencerla por nuestros propios medios y, ante esta necesidad, hemos de ignorar todos los remedios opiáceos, fáciles y conformistas, que adormecen nuestras conciencias.

Los tiranos invaden la tierra y los hombres son desposeídos de la Vida y de sus hogares: del derecho a ser Hombres. Pienso en esta jodida realidad, pero también en que estamos dejando que ocurra. Recuerdo que alguna vez soñé con despojar a los tiranos del poder que ejercen contra tantos inocentes. Recuerdo que me estremecí pensando que nadie reaccionaba, que no había nadie que los detuviera… y sentí que yo sólo no podía.

Confesé –y vuelvo a confesar- que mi alma, que no entiende a los que fusilan la Palabra, para inmunizarse ha tenido que levantar un muro altísimo entre el sentimiento y la razón, con los ladrillos apilados de Alepo o Palmira y las playas de Lesbos. Me cuesta mucho más que a los que aplauden o a los que gritan, decidirme a elogiar o a detener lo que sé que pasa. Me duele la Conciencia por lo que siento y por lo que conozco; porque me gustaría que mi Verbo sirviera para convencer a los hombres que pueden detener todo esto; porque desearía que mi Palabra tuviera el calor para refugiar a los que llegan o la fuerza para alimentar a esos niños a los que les puse las caras de mis hijos… pero tampoco.

Esta gripe, con la que finalizamos el año pasado y hemos comenzado este año nuevo, ha tomado al Mundo por sorpresa y, entre el frío de la indiferencia, la fiebre de la desconfianza y el dolor del pánico, trata de protegernos de nuestro necesario compromiso, con la tos de la inconsciencia.

 

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2 Comentarios

  1. JUBILADO
    JUBILADO enero 15, 21:49

    Buenas noches y bienvenido al foro. Ya le echábamos en falta.
    Es verdad D. Francisco: como está el mundo, y lo mal que reaccionamos acomodados en nuestro bienestar. Yo creía que peor no podía irnos, y de pronto aparece Trump. O mejor dicho, unos millones de norteamericanos poniendo a un satrapa al frente de un inmenso poder, que sin duda hará que el mundo de un bandazo y convulsiones imprevisibles. Al final todo volverá a la “normalidad”, pero el retroceso y la perdida de tiempo va a ser irrecuperable. Miedo da.

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  2. Paco Fernández-Pro
    Paco Fernández-Pro enero 16, 13:58

    Estimado amigo, cuánta razón tiene… Estábamos mal y a los estadounidensees no se les ocurre otra cosa que darle acceso al botoncito rojo, a un señor que viene dando “trump-asos”… ¡Jo!
    Un saludo muy cordial y, aunque con mucha demora, tenga usted un feliz año nuevo (que eso seguro que será buena señal para casi todos…)

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