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EL MALETILLA DE MADRID por Francisco J. Fernández-Pro

EL MALETILLA DE MADRID por Francisco J. Fernández-Pro
abril 29
20:37 2021
Fco. Fernández-Pro

Fco. Fernández-Pro

Cada vez me cuesta más despistarme de lo que está pasando en Madrid; y eso, que me digo a mí mismo que no soy madrileño y que bastante señalado, prejuzgado y condenado me tienen ya, como para ir escribiendo por ahí algo que pueda parecer, por asomo, que contradice los dogmas de cualquier cédula con ínfulas de progresía. Pero es que no tengo más remedio porque creo que, cuando se advierten ciertos desmadres, manifestarse debidamente resulta -más que un desahogo- una obligación ética para cualquier quijote que, como yo, se encuentra en la tesitura de salir al encuentro de la sinrazón. Más aún porque no es solamente Madrid quien sufre de este mal, sino que ha invadido toda España: ciudad por ciudad, barrio por barrio y casa por casa.

Era algo inevitable que, además, un servidor de ustedes venía barruntando y advirtiendo desde estos artículos, cuando hará siete u ocho años vi aparecer la jeta de Pablo Iglesias por el horizonte de la política, chorreando consignas antiguas de otras épocas y babeando un odio mamado desde niño, por los rincones perdidos de antiquísimas checas y octavillas revolucionarias de un FRAP fascista y trasnochado. Malos pilares eran estos para cualquier político, nefastos para el diálogo, la concordia, la tolerancia, el respeto mutuo y la clara visión de una Sociedad Democrática.

Por eso, desde el principio -y testigos son mis artículos de entonces- mantuve la mosca en la oreja y mis objeciones durante tantas letras, a medida que el tiempo avanzaba y la discordia crecía en proporción directa al odio desparramado.

Lógicamente, me han llamado de todo, a pesar de que he mantenido y mantengo buenas relaciones con miembros de Podemos a los que considero excelentes personas (entre ellos, Pablo y Mario, los que han sido sus líderes en las Municipales de esta ciudad). Siempre respondí a los que se dirigieron a mí con la educación y el respeto con los que yo los traté y, de esta forma, logramos intercambiar argumentos y posturas. De otros muchos pasé directamente porque, a veces, el silencio es la mejor respuesta a los perros que nos ladran por las cunetas.

Pilares tan débiles como los de un populista con los genes de Iglesias no podían resistir el paso del tiempo. A la gente se le puede engañar, pero no durante todo el tiempo; y si Pablo -como si fuera un gesto heroico- se ha tirado al ruedo de Madrid ha sido, única y exclusivamente, porque intuyó que Podemos podía perder lo poquito que le quedaba después de la debacle en Galicia y Euskadi. La realidad le ha dado un sopapo y lo ha puesto a trabajar: se ha dado cuenta de que, si no se movía, ya mismo -a lo peor- no podría ni pagar la hipoteca del chalé. Eso le exigía un golpe de efecto y, lo que se le ha ocurrido, es tirarse de espontáneo al Ruedo de Madrid intentando una faena de alivio a ver qué pasa. Eso sí: la taleguilla se la trajo con todos sus recursos de trilero y con la mala baba rezumando entre la cruz de la espada y el vuelo de la muletilla.

Pero creo que ha calculado mal. A Pablo Iglesias ya se le ve venir desde lejos y, aunque encuentra eco en los poquitos que le van quedando, la mayoría de los ciudadanos está cada vez más harta de los inventos y artificios, de las histriónicas puestas en escena, de los descarados periodistas a colores, de los aspavientos miserables, de los odios chorreados, del esperpento y de la farsa.

Para finalizar este desahogo, confieso que tengo por lícito y deseable que cualquier ciudadano piense lo que quiera y defienda sus ideas pacíficamente. Creo que son lícitos todos los partidos políticos que se atienen al Sistema Democrático que nos hemos dado y a la Constitución que lo ampara. Lícito y deseable es el diálogo y la puesta en común entre los hombres y los partidos. En consecuencia -y por el contrario-, debemos condenar cualquier tipo de violencia que perjudique o impida este entendimiento o esta expresión en libertad. Por tanto, creo obligado el respeto que se deben los políticos entre sí, que nos deben a los ciudadanos y que nos debemos todos.

Expresado lo cual, lo que me parece una desdicha es verme obligado a escribir un artículo como este (intentando defender una ética y unos principios básicos que deberían ser la norma en una España Democrática y que ya lo fueron durante años y toda una Transición-) porque a un chaval de Vallecas, venido desde Galapagar, se le ha ocurrido saltar de espontáneo al Ruedo del Presente, con una muletilla raída de años antiguos y una espada enmohecida por los odios viejos.

¡Que suene el clarín, por favor… y salgan ya las mulillas!

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2 Comentarios

  1. JUBILADO
    JUBILADO abril 30, 21:56

    Me ha gustado su articulo, Don Francisco. Ha sido un controvertido actor, este miembro de Podemos, aunque no le podemos detraer el merito o lo inusual de dejar la vicepresidencia del gobierno para lanzarse de muletilla a la conquista de una plaza donde estaba cantado que no iba a cortar ni una oreja.
    Pero a lo mejor seria igual de interesante, o mas, que nos deleitara con otro articulo sobre otro de los actores(en este caso, otra) igual de controvertida o mas, que el anterior en esta campaña por Madrid, por cuanto ha estado rodeada de cierta violencia verbal, y publicitaria, que a muchos ciudadanos nos ha llenado de estupor y hasta de preocupación por como puede acabar este modo de hacer política. Me refiero, naturalmente a la Señora Monasterio, representante de Vox. Seria un articulo probablemente muy esperado por mas de uno. Yo le animo a ello.
    Un saludo, D. Francisco.

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    • Francisco Fernández-Pro
      Francisco Fernández-Pro mayo 02, 23:46

      Estimado Señor JUBILADO, me alegro de que mi artículo le haya gustado, aunque -como ya comento en mi artículo-, personalmente no considero mérito su aparento arrebato, sino una calculada intromisión en el juego de las Elecciones Madrileñas donde, probablemente, esperaba una debacle total. El problema es que el cálculo le ha salido mal. Como todos los populistas, él se considera el líder natural de su formación y, posiblemente, pensó que sería capaz de aglutinar a Podemos y a Más Madrid convirtiéndose, lógicamente, en el líder de ambas formaciones… y ahí se equivocó. Por tanto, su gesto no lo considero meritorio sino un sencillo problema de cálculo.
      En cuanto a lo que me pide sobre la señora Monasterio, la verdad es que no tengo el gusto de conocerla y, hasta ahora, sus declaraciones no dejan de ser consecuentes con sus actos. Me preocupan algunas cosas que dice, pero -la verdad- es que no me suelo preocupar por lo que dice cada cual: soy adulto y, sabiendo lo que cada uno piensa, tengo suficiente criterio como para votar a quien me parece más adecuado. Personalmente no me preocupo de todos los políticos (sería imposible hacerlo), los que llaman mi atención -y son sobre los que escribo- son los políticos falsos y mentirosos (que no son pocos). Dedico mis letras a esos que dicen que defienden a los trabajadores y no han trabajado en su vida. No critico a los que prometen defender a los más humildes, sino a los que -diciendo que lo harán- se embolsan sueldos millonarios y se construyen casas de ricos. No dedico mi tiempo a los que plantean que todos deberían contribuir a la Seguridad Social, sino a los que lo dicen y, después, no le dan de alta a sus trabajadores. No me preocupa los que juran y perjuran la máxima coherencia sino a los que, después, chaquetea con todo y con todos, con tal de conseguir o mantener una poltrona.
      En cuanto al cartel de marras al que hace referencia, como usted lo condeno tajantemente: creo que no se debe instrumentalizar para arrancar unos votos, la Infancia ni la desgracia de nadie, tampoco las muertes de tantos españoles (familiares y amigos nuestros); y, con la misma fuerza, condeno los actos de violencia de quienes envían sobres con balas o lanzan piedras contra quienes se encuentran ejerciendo su derecho democrático a expresarse libremente.
      Un saludo muy cordial desde sus torres

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