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La Pasión según Félix

Mía no ha sido la idea, por mi mare que yo no hubiera metío un bizco en un cuarteto. Todavía en un coro, disimulao, pero en un cuarteto de tres canta de lejos: A tol mundo se le van los ojos pal bizco, que lo sé por experiencia. Pero bueno, como estoy aquí por respetar la cuota (por autores), a ver si tenemos cuatro ovarios y dos cojones de cogernos el compás... ¡Blam! ¡blam! (blom blom blom) ahí va el palitroque al carajo (anda que empezamos bien...)

A mí esto me viene de los años sesenta (lo de autor, la bizquera es de toda la vida). Mi tío trabajaba en Alemania haciendo tornillos y en una de sus vacaciones nos trajo un magnetófono Philips que, como entonces vivíamos en un partidito en Santa María, costó un huevo buscarle un acomodo, hasta que mi madre sacó el palanganero fuera (nunca he vuelto a tener un aseo tan espacioso) y colocamos en su sitio aquella mole. El aparato estaba todo el día sonando, la cinta iba de un carrete a otro y vuelta a empezar. El primero que se levantaba le daba a la tecla (jjjjjjjjjjjjjjjjjjj, hasta que aparecía la música), lo que pasa es que mi tío no tuvo el detalle de comprar ninguna cinta en Alemania y mi padre nos dijo que en Cádiz no vendían esas cosas (qué iba a decir, si aquellos menús de fin de mes en mi casa no los ponen hoy ni en las dietas). La cuestión es que nada más teníamos la cinta con la que le hicieron la demostración en aquella tienda de Hannover y que le regalaron a mi tío, La pasión según San Mateo, de Baj. Cuando una mañana después del jjjjjjjjjjjjjjjjjjj la cinta se arrugó y murió de muerte natural (se le gastó la vida. Y no veas lo que se alegraron los vecinos), la pasión había arraigao tanto en mí que hice mi primera composición: «Jjjjjjjjjjjjjjjjjjj, oh tú que te has ido, yo no te olvido». Mi hermano me dijo que aquello lo había copiao de Quiñónes, pero yo ni conocía a ese chavá ni na.

Lo que quiero decir, es que ahora puedo presumir de que mi formación es clásica: yo vivo esta pasión según San Félix. Y no quiero confundirles, no soy un adicto al Faro, vamos, según mi parienta le tengo aversión («Estírate, pisha», «Po no ves que la barra está llena y yo no soy de gentío»), ni un vicioso del Manteca, que le ofrecí la vajilla de Elcano con la mejor intención y no digo dónde me mandó (no lava poco), ni siquiera un fiebre de las peñas viñeras, que las papas aliñá me las como en San Fernando y le echan la misma sal (de Murcia, que hay que ser sieso), lo que quiero decir, decía, es que mi caminito lo hago por los Callejones, La Palma y al cruzar San Félix me empieza un sin vivir, un run run, un hormigueo aquí en el estómago, y es como si le diera a la tecla, jjjjjjjjjjjjjjjjjjj, porque al llegar a la Caleta, aparece la música, la poesía en estado puro...(qué bonito, pisha). Mira mira (a los ojos no, cojones), mira los pelos, de punta...

El bizco durán

 

Fuente: La Voz de Cádiz Fecha: 23-01-07

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