|
Web del Carnaval de Écija
|
|
|
CARNAVAL DE
CÁDIZ
|
www.ciberecija.com/carnaval |
El Sheriff inunda San Antonio de buen humor con su pregón
Juan Manuel Braza encarnó al Dios Momo en el divertido espectáculo previo a la tradicional quema El Palillero registró un lleno casi absoluto con la actuación de los Juan Palómez
El día previo a
su pregón, declaraba el Sheriff que estaba «algo nervioso porque había dado
algunos pregones fuera, pero nunca había hecho nada parecido en Cádiz... y el
tablao de San Antonio era muy grande».
Bien cierto que el tablao habría tenido unas dimensiones gigantes para muchos,
pero a él se le quedó pequeño. Un artista de los pies a la cabeza, un superhéroe
del carnaval como es Juan Manuel Braza Benítez jamás encontrará un escenario
demasiado grande como para no poder llenarlo.
En esta ocasión no se celebró el tradicional cortejo que acompaña al Dios Momo
hasta la plaza de San Antonio para iniciar su pregón, pero eso no restó ni un
ápice del interés que la cita tiene para el público año tras año. La plaza se
podía ver ayer abarrotada de gente que esperaba pasar un rato divertido con las
ocurrencias del popular chirigotero. Y bien que lo hicieron, porque el Sheriff
estuvo inmenso, aunque su grupo también hizo de las suyas y le ayudó bastante a
mantener el ritmo divertido que imprimió a su pregón.
Se abría el espectáculo con los acordes rockeros de una pequeña orquesta. Y al
poco aparecía el auténtico protagonista de la noche, caracterizado de diablo y
con la cara más roja que los caramelos Drácula. «Vengo de demonio, pero sin
cuernos, que en Cádiz hay mucha guasa», comentaba el Sheriff. Sin cuernos pero
con unas plumas tan rojas y amarillas en la cabeza que parecía que el tipo lo
había diseñado Luis Aragonés.
«Me han dicho que no me mueva mucho, no vayamos a liarla», confesaba el Dios
Momo en una de sus primeras intervenciones sobre el tablao de San Antonio. ¿Ojú!,
pues difícil sí que resultaba, porque de todos es conocido que las chirigotas
del Sheriff son un no parar cuando están sobre cualquier escenario.
Dice el sabio refranero español que de bien nacido es ser agradecido. El Dios
Momo de este Carnaval siguió este dicho popular agradeciendo su elección y
confesando la tremenda ilusión que le hacía que su ciudad le tributara este
carnavalesco homenaje. «Gracias, Cádiz, lo mío es cantar y no hablar»,
confesaba, pero todo le salió redondo. Y es que, no hablando, sino cantando,
Juan Manuel Braza Benítez lleva media vida pregonando a los cuatro vientos lo
que significa el Carnaval gaditano.
Con el importante apoyo de su chirigota, el Sheriff continuó el pregón. Un cuplé
de Caiman, tercer premio de 1994, abrió el baúl de los recuerdos chirigoteros
del popular autor gaditano.
Cada uno con un tipo distinto y algunos incluso cambiándose, los chirigoteros de
Juan Manuel Braza tuvieron ayer un peso importante en el pregón de su alma mater.
Y lo del peso no lo decimos sólo por las múltiples intervenciones del popular
Lulu, que conste.
«¿Cómo no se iban a cumplir mis deseos si están aquí mis hadas madrinas?»,
afirmaba, dando así paso de nuevo a su grupo, que recordó algunos compases de
Las Madrinas, la chirigota que sacó en 1998. Hace ya varios años, pero parece
que fue ayer, porque el público coreaba todas y cada una de las letras y
estribillos que la chirigota interpretaba.
Seguía el pregón con innumerables golpes de humor e intercalando coplas de su
particular antología. Los Lays fueron los siguientes en volver a pisar un tablao
para regalar algunas de sus coplas a un público que aún recuerda el cajonazo que
sufrieron en 2005, cuando se quedaron fuera de la gran final del concurso
oficial de agrupaciones. Quienes se acercaron a la plaza de San Antonio pudieron
practicar un poquito de aerobic chirigotero, que nunca viene mal para entrar en
calor en una noche un tanto fría, aunque con la suerte de que la lluvia respetó
finalmente el pregón.
¿Y cómo iban a faltar Los Aleluyas? Acompañados de la portentosa voz de una
cantante de gospel, los chirigoteros recordaron algunos de los cuplés que les
hicieron ganar el primer premio en 1997. Y con ellos se formó el taco, pajarraca
generalizada en San Antonio. Al cantar aquello de «Gloria, gloria, gloria», el
Sheriff consiguió que todos los asistentes se balancearan de lado a lado una y
otra vez siguiendo sus movimientos. Diversión por doquier y risas sin fin. El
público se lo pasó de maravilla en un pregón en el que, con ideas como esta,
pudo participar activamente.
Además, se ensayó el popular estribillo de «Aleluya, aleluya, po cógela, que es
tuya», coreado una y otra vez por un público entregado al Sheriff y los suyos.
Llegaba la hora de las comparsas. La república gaditana de Tino Tovar tomaba las
tablas para dar un merecido descanso al protagonista de la noche. Y los de
Subiela caldearon el ambiente aún más si era posible al regalar algunas de sus
mejores letras de este año.
Y llegó el momento más emotivo de la noche. La esposa y las dos hijas de Juan
Manuel Braza subieron al escenario para acompañar a su querido padre y esposo en
una noche tan importante para él. Visible emoción en el Sheriff y aplauso
generalizado ante el inesperado detalle.
Estaba anunciada la participación de la comparsa La playa de los Secretos, de
Joaquín Quiñones, pero finalmente no pudo ser debido a los numerosos compromisos
del flamante segundo premio de la categoría.
Quien no falló fue la comparsa de Francis Sevilla Pecci, La Resaca, que también
dejó algunas coplas en San Antonio, para posteriormente escoltar al Sheriff con
sus fantasmagóricos tipos hasta el lugar dispuesto para prender fuego al Dios
Momo. Y ardió el monigote, poniendo fin a un divertido pregón. Divertido como su
autor. Divertido como la chirigota que todos esperamos que Juan Manuel Braza nos
regale el próximo Carnaval. «Mushasho, mushasho, ¿ustede cantái primero?... es
que me quiero recogé pronto pa vé er Madrí», le pregunta una señora a los
componentes del cuarteto Qué pena de muerte. Po claro, hija, si Gago tiene que
cambiarse de tipo y tirar pal Bernabéu, que juega en el medio campo. Si fuera el
cuarteto de Diarra no habría problema.
Buena aceptación de público está teniendo esta novedosa iniciativa para llenar
el programa carnavalesco en un horario en que se echaba en falta este tipo de
actos. Consiste el circuito en actuaciones de agrupaciones punteras en cuatro
tablaos simultáneos, destacando el éxito del situado en el Palillero, el más
céntrico.
El tablao que más tardó en calentarse fue el del Pópulo, algo escondido quizás.
A la hora prevista para el comienzo se podían contar los asistentes con los
dedos de la mano de un manco, pero poco a poco se fue acercando más público.
Allí dejaron sus coplas la chirigota La Borriquita y la comparsas De la Caleta a
la Viña y El desafío, una de las grandes ausentes en la gran final del concurso
oficial de agrupaciones de este año.
Los asistentes a la plaza de la catedral, disfrutaron del arte de los gitanos de
La Guapa de Cádiz, además del ingenio de los cuarteteros de Qué pena de Muerte.
En el Palillero actuaron la comparsa El Polvorín y los cocineros de Juan Palómez
ante un lleno absoluto en la plaza.
Por su parte, el tablao del Mentidero contó con la presencia de la chirigota
juvenil Al cielo con él, que dejó un gran sabor de boca al público, caldeando el
ambiente para la chirigota Las ajogaíllas y la comparsa La playa de los
secretos.
| Fuente: La Voz de Cádiz | Fecha: 21-02-07 |
Carnavaler@s conectados