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ÉCIJA
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¡Qué noche la de aquel año en Écija!

por Ivo Marín

Ecija - Écija
Foto: Eclipse


Estaba recién aterrizado el otoño, pese a lo cual el calor, muy propio de esta nuestra Écija, no nos había abandonado. Era miércoles y por tercera semana en lo que iba de temporada nuestro Écija disputaba un partido oficial, la tercera ronda de la Copa de S. M. el Rey, una eliminatoria maldita para nuestro equipo, ya que nunca la escuadra azulina la había logrado pasar. Nos visitaba un histórico de la segunda A que esa temporada, y de forma fugaz, militaba en el grupo segundo de la categoría de bronce del fútbol español, el Eibar, un equipo tosco duro y que nos iba a poner las cosas muy difíciles.

Pese a la dificultad del rival y el cansancio acumulado de disputar un torneo tan exigente como era el torneo del K.O., veía en el ambiente que podía ser una de esos partidos que iban a pasar con letras de oro y brillantes en la historia del Écija como la de San Juan, Talavera o como no, Levante, y por lo visto no me equivoque. El viejo San Pablo estaba lleno a rebosar, no hacia años que no veía este estadio con tanta gente, familias enteras, amigos, parejas, gente que, aunque no era muy aficionada al fútbol y gracias a los precios populares puestos por un consejo de administración recién llegado, se decidieron acercar al coliseo de la Calle José Herráinz a presenciar un partido, que como yo, nunca olvidarían.

Cuando subí a mi cabina para, como viene siendo habitual en los últimos 5 años, contarles a mis oyentes lo que discurriría en el césped, me frotaba los ojos y no me lo creía, el San Pablo estaba lleno hasta la bandera. Cuanto hubiésemos dado los que años atrás veníamos todos los domingos al estadio haberlo visto mas veces así. Del encuentro recuerdo mas bien poco, para que les voy a engañar, lo que recuerdo es que fue un partido muy duro, muy difícil frente a un rival que, ya por entonces, apuntaba a que iba a volver a la categoría perdida la campaña anterior, pero lo que no voy a olvidar es que la afición del Écija, mi afición, se volvió a reencontrar con su equipo. Jugadores de la veteranía en el Écija de Zabala, Pichardo, Capa o Jorge García veían algo que hasta entonces no habían visto, su afición se volcaba como nunca haciendo de jugador numero doce y llevando al equipo en volandas hacia el triunfo. Resaltar dentro de la afición, un grupo de seguidores colocados en el gol sur que llenaron de colorido y de ambiente mas si cabe el San Pablo, me refiero a mis brigadas, los Brigadas Azules, quienes encabezaron, con sus cánticos, sus gritos y sus olas, a esa afición que tan importante papel jugo en la eliminatoria.

El empate a cero durante el partido no hacia justicia a los equipos ya que aunque ninguna de las 2 escuadras fue superior a la otra se vio un partido en el que el empate tendría que haber sido con goles. Se tuvo que llegar a los penaltis y el corazón de mas de uno, entre otros el mío, no sabemos si aguantaría el tirón de una justicia tan dura para resolver una eliminatoria que se merecieron los 2. El primero en lanzar era el Eibar, y en concreto su delantero Iñigo quien había sido el jugador más destacado en el equipo armero, disparó y casi la manda a la torre de la victoria, el pase estaba mas cerca. Se sucedían los lanzamientos y con mayor o menor fortuna todos entraron hasta que llegó el último. El lanzador era Paco Luna, un viejo roquero del fútbol que, tras pasar por diversos equipos de España y del extranjero, había aterrizado esa misma temporada en el club. La emoción del momento no solo se vivía en el césped y en la grada sino también los que contábamos el partido para nuestros oyentes o espectadores estábamos a la espera del lanzamiento, fíjense en la emoción que, quien les habla tenia, que por primera vez tuve que salir de la cabina al no poder aguantar mas los nervios. Paco Luna colocaba el cuero en los once metros disparaba y………… gol gol gol gol gol y así hasta cerca de 80 veces. El san pablo reventaba de alegría los aficionados saltaban al césped a aupar a sus héroes, era una celebración que me recordó al del ascenso a segunda aquella tarde de Junio del 95 la afición se echo a la calle a celebrarlo y a falta de las ninfas los aficionados se bañaron en la ya tradicional fuente del Cervantes junto al bulevar y muy próximo al estadio. En un momento de tal alegría, algunos nos acordamos de los que no estaban, de aquellas personas que siendo tan solo un aficionado de a pie o el hombre que salvó en su peor momento y presidió hasta su muerte el club, habían desde arriba dado un pequeño soplo para que aquella pelota entrara.

Se había conseguido pasar la eliminatoria maldita pero lo mejor estaba aun por llegar pero eso se lo contare otro día…….

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Ivo Marín - Ciberecija (15/10/2007)