Hasta altas horas de la noche, bien pasada la una de la madrugada,
permanecieron reunidos el Sr. Alcalde y el Sr. Zorrilla hasta
llegar a un acuerdo para las próximas elecciones.
En principio, el Sr. alcalde ha desmentido en unas declaraciones,
que en ningún momento ha pronunciado una palabra que
se le imputa de "T r a n s f i g a" al Sr. Zorrilla,
a pesar de lo que pueda pensar más de uno y que el mal
entendido puede ser a que un día, en un pleno, Zorrilla
se sentó algo alejado de él, en otro sillón,
porque había llegado un poco tarde, y Maribel, más
puntual, se había sentado a su lado.
Zorrilla, por su parte argumentó que él solamente
había dicho que le blanqueasen el despacho y todo el
"Plenus populus" votó en contra porque entendieron
que lo que quería era un despacho nuevo. No hacía
falta tampoco ponerse así por tan poco (valga la rebundancia).
Aclarado el tema, se espera que en la próxima reunión
plenaria asistan todos los concejales con una brocha y si no
es así, Charo se ha ofrecido para empapelar a quien haga
falta.
Aclarada también esta lamentable situación, han
decidido los dos amigos pedir mutuamente algo a los Reyes, insistiendo
Zorrilla a Julián que a los Reyes todo lo que quiera,
pero que no se le ocurra pedir nada a "Reina".