La excavación arqueológica en extensión del Cerro
del Alcázar (Alto de San Gil) está cambiando la concepción
de la historia de Écija. Según los expertos la famosa
frase de Écija ciudad bimilenaria va a quedar desfasada
y más bien habría que hablar de Écija ciudad
trimilenaria, tras los últimos descubrimientos.
La excavación arqueológica, una vez superado el verano,
está recibiendo un impulso importante a través de las
Obras PFEA (antiguo PER), plan en el que se le ha destinado una inversión
de cerca de 200.000 euros.
Las obras arqueológicas han desvelado ya importantes hallazgos
que de momento se retrotraen en el tiempo al siglo VIII a. C. en la
época tartésica, aunque no se descarta que puedan llegar
a cronologías anteriores.
Según explicó, Pedro Sáez Fernández, coordinador
científico de la excavación y director del Departamento
de Historia antigua de la Universidad de Sevilla, "en unos 100
metros cuadros se han podido documentar hasta 30 siglos de cronología
con importantes hallazgos de cada uno de los periodos históricos
de Écija. Es algo inusual, que hace que la excavación
sea casi única en su género, sobre todo por la riqueza
de los restos encontrados".
Época tartésica
En este sentido el director de la excavación, el arqueólogo
Sergio García-Dils de la Vega, ha explicado que los restos más
antiguos hallados hasta el momento corresponden al siglo VIII a. C.,
periodo del que ha aparecido "pavimentación de tierra batida
pintada en rojo de rojo intenso de la época tartésica
en la que se ha documentado cerámica con decoración orientalizante
y bruñida".
Del siglo VI a. C., también en época tartésica,
ha aparecido, según comentó García-Dils, "una
estructura cerrada revestida completamente de cal, probablemente una
pileta que pudo contener agua, cuyo fondo se encuentra tapizado con
un nutrido repertorio cerámico con decoración figurativa".
Época romana
Por encima de las estructuras tartésicas se erige un muro de
época turdetana y también importantes restos romanos en
los que destacan, según explicó Pedro Sáez, "un
potente muro de ladrillo de 15 metros de longitud y al que no se le
ha encontrado final en ninguno de los dos extremos, del que, además,
se conserva un alzado que llega al metro y medio de altura".
Por su factura y dimensiones los dos expertos sugieren que esta construcción
pertenece a un edificio público romano de grandes dimensiones
teniendo en cuenta las medidas de una gran basa de columna que ha aparecido
junto al muro. Estos restos pueden considerarse como uno de los primeros
ejemplos de la edilicia romana en la Colonia Augusta Firma Astigi fundada
por Augusto en el año 14 a. d. C.
La importancia de estos restos, según dijo García-Dils,
"está en que pueden constituir una muestra muy temprana
del uso de ladrillo, incluso anterior al periodo flavio". Asociado
al muro se ha documentado el derrumbe masivo del edificio al que pertenecían
estos restos "ya que han aparecido numerosas tejas romanas o tegulae
que sellan un nivel de materia orgánica producto de la descomposición
de los materiales constructivos de la techumbre". También
han aparecido numerosos clavos de gran tamaño y fragmentos de
estuco con decoración polícroma pertenecientes a revestimientos
parietales de la misma época.
Del mismo periodo histórico romano es el "insólito
mosaico de las dos caras" que apareció hace unos meses en
esta misma zona. El mosaico tiene unas dimensiones de 5 metros cuadrados
y en su centro se representa en un misma figura dos imágenes
que se observan en función del lado desde el que se mire. La
imágenes corresponden a un joven y un anciano. El mosaico, según
manifestó Pedro Sáez "tiene la consideración
de excepcional y casi único en su género" y formaba
parte del suelo de una casa acomodada romana.
Época islámica
Por encima de los niveles romanos se hallan restos islámicos
en los que destacan un pequeño cementerio de época califal
y la inmensa muralla almohade del siglo XII que posteriormente fue reformada
en el siglo XVI. Toda esta estructura forma parte del alcázar
conocido como Castillo de las Siete Torres descubierto al inicio de
la excavación tras el derribo de unas chabolas por parte del
Ayuntamiento de Écija y el comienzo de los trabajos para la creación
del Parque Arqueológico de Écija.
Según explicó el director de la excavación la importancia
de los restos hallados hasta el momento "está en que en
una excavación en extensión como esta de 5.000 m2, en
sólo 100 metros nos hemos encontrado con esto y aún no
hemos llegado a tierra virgen, por lo que no está descartado
que podamos encontrar restos anteriores al siglo VIII a. d. C.".
Sergio García-Dils dijo que "pocas ciudades andaluzas tienen
una cronología tan importante y han podido demostrar, como ahora
está haciendo Écija, que ya en el siglo VIII a. d. C.
Tenía un poblamiento de gran envergadura y tan intensivo como
este que hemos descubierto", dijo.
La nueva fase de los trabajos consistirá en excavar en extensión
otras zonas que están en fases muy iniciales y en el derribo
de alguna infravivienda derruida que estorba para los trabajos.
Información:
Prensa Écija