Inicio Portal
TODO ÉCIJA
MUNDO HOY
Actualidad

Nueve toreros murieron en las astas de los Miuras, uno de ellos en Écija.

Foto: Dibujo Toro

 

Los toros de la legendaria ganadería de Miura, que se lidiarán en Santander el próximo viernes día 30, han matado a nueve toreros desde que Juan Miura la fundara en 1842. Este industrial sombrerero no tenía ninguna afición al mundo de los toros. Compró ganado bravo para dar gusto a su hijo Antonio, que sí era un gran aficionado.

En la nómina de caídos por los toros de la finca 'Zahariche' hay de todo; desde modestos banderilleros a matadores de toros que marcaron una época, como El Espartero o Manolete.

La lista negra se inicia con José Rodríguez 'Pepete', matador de toros muerto por 'Jocinero' en Madrid en 1862. Las coplas que relataron el luctuoso percance corrieron de boca en boca por toda España: «Pepete salió a la plaza, como un torero valiente. Por salvar a un picador, el toro le dio la muerte». En 1875, el banderillero Llusío cayó en las astas de 'Chocero', también en Madrid. Manuel García 'El Espartero' vio segada su vida por 'Perdigón' en 1894, en la capital de España. Incluso las vacas de Miura han sido asesinas. 'Beata' mató en 1894 al banderillero Manuel Sánchez.

El cúmulo de fatalidades se prolonga con Dominguín (matador de toros, muerto por 'Desertor' en Barcelona en 1900); el novillero Faustino Posada (Sanlúcar 1907); el banderillero Moreno de Valencia (San Sebastián, 1921); el novillero Pedro Carreño (Écija, 1930). Y, finalmente, Manolete en Linares, el 28 de agosto de 1947, tras estoquear su penúltima corrida en Santander, dos días antes.

Curiosamente, hay una ganadería de trayectoria similar a la de Miura, cuya leyenda no ha sido tan renombrada. Los toros de Veragua mataron a ocho hombres vestidos de luces, de los cuales seis cayeron en Madrid.

Las peculiaridades de Miura no acaban aquí. Es la única ganadería cuyos toros lucen sobre el morrillo dos divisas diferentes: verde y roja en provincias, y verde y negra en Madrid.

Además, los 'miuras' no se cruzan con reses de otras ganaderías desde 1917. Por eso sus astados son tan diferentes a los de cualquier otra ganadería actual.

Juan Miura formó la vacada con reses que procedían de las que tuvieron los monjes cartujos de Jerez. Éstos, consiguieron agrupar las mejores vacas y sementales de la zona, durante el siglo XVIII, en concepto del impuesto conocido como 'diezmo'.

 

Información: J. A. SANDOVAL - el Diario Montañés (26/07/2004 )